El colectivo gitano representa un sector de la población bastante considerable en nuestro país. Es una minoría que ha existido antaño sobre todo en Andalucía, trasladando su cultura, que ha pasado a fusionarse e incluso a ser utilizada por las instituciones españolas desde el s. XVIII.
Sin embargo, no caeremos en prejuicios y estereotipos sobre esta población, no sólo identificaremos a los gitanos por el flamenco, sino por otras características que lo hacen mejores frente a nuestra cultura o simplemente diferentes y que constituyen una situación de vulnerabilidad o exclusión social.
No podemos obviar algunos aspectos como la pobreza, la baja formación y la delincuencia. Sin embargo pienso que son estigmatizados y llevados a una situación extrema en la mayoría de los casos. Son un colectivo que carga con muchos prejuicios y estereotipos sobre ellos, de eso se encarga muy bien programas como callejeros jugando a ser sociólogos.
En Sevilla, el 3% de la población es de etnia gitana y el 47% vive en el polígono sur. Sabemos a través de la presentación y desde nuestra propia óptica personal que los gitanos desde que nacen se encuentran encasillados por prejuicios que les llevan a enfrentarse con una gran complejidad de dificultades. Normalmente, se tiende a ver al colectivo gitano desde una óptica homogénea sin plantearnos que pueden desarrollar una educación universitaria, una carrera profesional exitosa etc. Al igual que otra persona cualquiera.
Otro de los aspectos destacables es la mujer gitana. Ésta presenta una doble discriminación: desigualdades por razón de género, las cuales no son justificadas culturalmente; y por pertenecer a esta etnia en concreto. Es verdad que la mujer tiene un papel secundario dentro de la comunidad gitana y que es imprescindible trabajar esto para superar las barreras de la desigualdad y la discriminación.
Desde la óptica laboral, los gitanos han ido progresivamente incorporándose a puestos de trabajos menos precarios, lo que puede influir directamente a aspectos educativos como a un aumento de la escolarización dentro del colectivo, desde una visión sistemática de la intervención.
Por último, señalaremos el papel que debe cumplir el educador social con este colectivo, que se basa en los siguientes aspectos:
· Participar y ser mediador entre el equipo y el colectivo gitano
· Participar en la elaboración de los diagnósticos
· Labor educativa-formativa con el pueblo gitano
· Sensibilización, transmisión y promoción de la cultura gitana a la población en general
· Fomentar las redes sociales entre las diferentes etnias
· Elaborar planes, programas y proyectos educativos
· Prevención para evitar cualquier situación de riesgo
· Reeducación en hábitos y habilidades sociales con el colectivo gitano en situación de desadaptación
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