En esta entrada continuaré con el colectivo de la mujer, en concreto, analizaremos su situación en la actualidad, a través de los fenómenos del “mito de la matrnidad intensiva” y “el techo de cristal.
En la actualidad, la incorporación de las mujeres en el mercado laboral, hace que existan nuevas formas de maternidad: se cuestionan, matizan y debilitan en las prácticas cotidianas el modelo tradicional de la “maternidad intensiva”, basada en la madre dedicada al tiempo completo a susu hijos y que se impuso en las clases medias y clases altas occidentales durante un breve periodo histórico.
En el contexto global se produce dos aspectos fundamentales: la transformación de la familia extensa a nuclear, los anticonceptivos marcan un hito,  y los hijos son un proyecto de vida; estos son planificados en la pareja, suponiendo un importante cambio de valores en la famila. Existe la posibilidad del divorcio, fomentando la existencia de las familias monoparentales.
Las mujeres comienzan a asumir la orientación de su vida y  le dan importancia a su preparación cultural teniendo hijos más tarde , al margen de la estabilidad de la pareja. Cuatro son las transformaciones básicas que hacen que se cambie del modelo tradicional
1.       Valores de individual y autonomía personal.
2.       Caida de la natalidad.
3.       Incorporación masiva de la mujer ala mercado laboral.
4.       Incremento de la ruptura matrimonial.
En la relación de pareja lo fundamental no es la procreación , es la relación afectiva entre dos adultos en plena igualdad que se palntean un proyescto de vida en común. ¿pero de verdad estamos avanzando en plena igualdad? Las mujeres somos  más libres y conscientes en estos aspectos señalados, pero en la práctica nos queda mucho todavía.

                Por ello, sigue siendo la mujer la encargada de los principales cuidados del hogar y de los hijos, lo que explica la menor presencia en las esferas públicas y los puestos de trabajo de una mayor responsabilidad.  La maternidad no sólo se pospone, sino que entra cada vez más en discordancia con el patrón de “la maternidad intensiva” propias de las familias tradicionales. El mito de la maternidad intensiva sigue bien arraigado en el colectivo de las mujeres; el dilema ante aspiraciones incompatibles genera un fuerte sentimiento de fustración, estrés, angustia, y culpabilidad.
La maternidad es percibida como un obstáculo para la promoción laboral o el éxito profesional; de manera que tener hijos se asocia a la reducción de libertad, a la incompatibilidad y carencia de control del proyecto propio de vida. Como consecuencia se tienen los hijos más tarde, en la edad límite del reloj bilológico. El factor de la maternidad intensiva produce un desajuste entre las prácticas que realizan en su vida, están temerosas que su estilo de vida no les permita  lograr las exigencias que socialmente se espera de una madre, se inhiben y posponen cada día más la maternidad.
Por otra parte el concepto de maternidad y género están estrechamente ligados. Maternidad es el hecho por el que se produce una división sexual  de la que el concepto de la función  reproductiva y esto ha producido que el concepto de maternidad esté asignado al género, se haya constituido como algo universal , natural, exclusivo de las mujeres : el cuidado de los hijos(maternidad intensiva). Se mantiene la dominación masculina(patriarcado) y los sistemas de producción económico de explotación (capitalismo). La madre que trabaja fuera de casa , pasa a ser un problema social.. la maternidad intensiva ignora estas cuestiones en nombre e unas determinadas habilidades que son inherentes bilógicamente y que nadie más puede asumir.

 En base a este imaginario de una madre intensiva, tener hijos sin renunciar necesariamente a otras aspiraciones o relaciones se aproxima al rol de “mala madre”.  La madre se siente presionada, puesto que por un lado sabe que debe dedicarse al cuidado de los hijos, y por otra, siente la necesidad de disfrutar de una vida personal propia y una carrera profesional exitosa.
Por otra parte, las  escasas posibilidades de acceder a puestos elevados en la jerarquía laboral siguen siendo palpables dentro del colectivo las mujeres.
La segregación vertical constituye el verdadero núcleo duro de las desigualdades de género; ésta se refiere a la escasa o nula presencia en los puestos de dirección. En una superficie superior invisible en la carrera laboral de las mujeres, dificil de traspasar se encuentra el “techo de cristal”. Su invisibilidad es porque no es explícito en leyes que impongan tal limitación .Este fenómeno también se conoce como “suelo pegajoso”, atrapándolas en la base de la pirámide económica .

Podemos decir, que en general existen factores que impiden que la mujer no pueda atravesasr  el techo de cristal. La construcción social del género , la socialización en estos patroes de desigualdad, y la distinta distribución de las tareas domésticas, constituyen los factores personales.  En cuanto a factores instituciones, la carencia de guarderías o escuelas infantiles y el hecho de que el Climax profesional  se produzca entre los 25 o 30 años coincide con la llegada de los hijos.  Los factores patriarcales situan a los hombres en posiciones de poder excluyendo a las mujeres de ocupaciones de menor reconocimiento social.  Por último podemos mencionar los factores simbólicos  en cuanto a las realaciones que existen entre los puestos de trabajo y el género. La atribución o relación de puestos directivos con la representación de autoridad y poder, construcción claramente masculinas.
Desde mi punto de vista, todo ello, provoca, mantiene o transforma  una desigualdad de género  cada vez más implícita en nuestra  sociedad. A pesar del reconocimeiento de la misma por las esferas políticas y educativas, fenómenos como el techo  de cristal siguen latentes y marcan una necesidad educativa desde la base en  materia de coeducación. Por mucho que se modifiquen leyes y existan intervenciones paliativas sobre la viloencia de género, de nada servirán si no se superan estas barreras de desigualdad  de género desde la prevención, además de que las propias mujeres superen estos mitos y obstáculos que la sociedad machista a construido.