La violencia de género es una problemática que nace de la desigualdad en las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres, que se ejerce por quienes sean o hayan sido sus cónyuges o estén o hayan estado vinculados a ellas por relaciones afectivas, aúnque no hayan convivido.
Nuestras compañeras han trabajado este tema en profundidad, trasladándonos una realidad muy cercana. Respecto a la definición de según la La Ley 13/2007 , de 26 de noviembre , de Medidas de Prevención y Protección Integral contra la Violencia de Género, se entiende como tal “aquella manifestación de la discriminación, la situación de desigualdad y las relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres. Comprende cualquier acto de violencia basada en género que tenga como consecuencia, o que tenga posibilidades de tener como consecuencia, perjuicio o sufrimiento de la salud física, sexual o psicológica de la mujer, incluyendo amenazas de dichos actos, coerción o privaciones arbitrarias de su libertad, tanto si se producen en la vida pública como privada”.
La violencia se puede manifestar de muchas formas, según nos explicaron nuestras compañeras pueden ser:
o Abuso físico
o Abuso emocional, verbal y psicológico
o Abuso sexual
Por otra parte, pudimos ver en su caso práctico, la gran labor que están realizando con las mujeres supervivientes de la violencia de género la fundación Ana bella de Sevilla. Sus principales funciones son ayudar a aceptar el hecho del maltrato, la formación e inserción laboral de estas mujeres y actuar como agentes de cambio y prevención con los hijos de las víctimas. Esta fundación, trabaja esta problemática de forma interdisciplinar, no conciben la violencia de género como un drama familiar, sino como una responsabilidad de todos. Uno de los aspectos más importantes es la confianza que depositan en la prevención como el eje más adecuado para evitar la expansión del fenómeno.
Desde mi punto de vista, la manera de acabar con esta problemática, es desde la intervención educativa. Su clave es establecer las bases de la igualdad de género en la socialización de las nuevas generaciones adultas. Afortunadamente hemos avanzado en cuanto a reconocimeento, contemplación y actuación sobre la violencia, apoyo legislativo a las víctimas etc. Sin embargo, es fundamental la sensibilización. En este sentido, se desarrolló un Plan Nacional de Sensibilización y Prevención de la Violencia de Género desde la Ley Integral que contempla: "que introduzca en el escenario social las nuevas escalas de valores basadas en el respeto de los derechos y libertades fundamentales y de igualdad entre hombres y mujeres, así como el ejercicio de la tolerancia y de la libertad dentro de los principios democráticos de convivencia, todo ello desde la perspectiva de género".
El Plan, además, debe dirigirse "tanto a hombres como a mujeres desde un trabajo comunitario e intercultural". Precisamente al hablar de perspectiva de género, el Plan Nacional de Sensibilización y Prevención pretende revocar la división de espacios y responsabilidades desde los que actúan hombres y mujeres. Esta cuestión es fundamental y eficaz si se trabaja correctamente en los ámbitos de prevención (primaria, secundaria y terciaria) y en la sensibilización de la población. A pesar de ello, el plan hace referncia a una preveción en un colectivo muy señalizado , así se habla de mujeres víctimas o posibles víctimas, pero no se habla de prevención en parejas adolescentes o en hombres adultos; en definitiva, no se habla de una prevención primaria hacia toda la población española en general.
Es en este caso, cuando se habla de sensibilización, se refiere a la sociedad en su conjunto haciendo referencia a la sensibilización de la propia causa del maltrato, pero no de la sensibilización de la igualdad de género en sí misma.
Por ello me pregunto: ¿realmente estamos consiguiendo una situación de igualdad y erradicando la violencia de género?¿son eficaces las campañas de prevención?¿se sigue inculcando valores machistas en nuestra cultura?. La clave está en establecer la igualdad de género de verdad, recriminar este tipo de violencia, pero no crear otra violencia contra los maltratadores, está en nuestras manos que los hombres del mañana no solo no sean maltratadores, sino que tanto hombres como mujeres sepan que son iguales, que no existe una dominación por parte de ellos y que nazcan y se eduquen en una sistema que tenga normalizado desde la familia hasta el entorno laboral adulto, la igualdad entre hombres y mujeres. Creo que así se superarán las barreras de desigualdad y la violencia de género, ya que está es una manifestación a gran escala de la desigualdad latente en nuestra cultura.
Nos corresponde como futuros educadores/as sociales y trabajdores/as sociales conducir a las personas de la mano del respeto mutuo hacia las mujeres y hombres.
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